Me complace presentar aparte del prologo del libro: “Nomás que la vida”, donde se explora la complejidad de la existencia humana, desde las reflexiones sobre la vida y la realidad hasta la búsqueda del sentido en un mundo incierto.
Proyecto literario y viaje introspectivo, donde se escudriña sobre dimensiones, ilusiones y dualidades que nos definen, como el bien y el mal, o nacer y morir. Donde se cuestiona creencias y explora la naturaleza de la verdad y la consciencia.
En un mundo que nos empuja hacia la superficialidad, escribir "Nomás que la vida", me ha obligado a usar mi imaginación y valorar el pensamiento crítico, la investigación y el cuestionamiento permanente. Su intención fue adentrarme en las profundidades de la filosofía, la psicología y la espiritualidad para comprender mejor nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos.
Para mí ha sido un llamado a la reflexión, una invitación a cuestionar certezas y a construir un conocimiento más profundo y significativo. Si quieres conocer más, mientras intento terminarlo y sueño con que se publique, escríbeme al correo electrónico: expresatura@plocos.com .
Aparte:
El prologal
Plocos: “Errabundos y solaceados en
sombras, nublados por miedo, ignorancia y arrogancia intentamos no
transfigurarnos, mientras divagamos circa destellos de luz que asoman más allá
de la penumbra, donde brilla el amor, se afinca la verdad y nos espera la
libertad.
Libertad ordenada, que ofrece
esperanza.
Libertad amorosa, que nos
muestra amor.
Libertad verdadera, que nos
brinda alas, para no flotar lejos de la verdad.”
La que definimos como Vida(1) en la Tierra y que en ocasiones miramos como un 'nomás', es única en el universo, un 'milagro' en el que brotamos y que nos presenta una incógnita maravillosa e inquietante. Desde una óptica universal, es a la vez frágil y resiliente, efímera y persistente. Características que heredó al ser humano. Podríamos simbolizarla como una 'madre cósmica', con una etapa de 'germinación' y un proceso evolutivo y de florecimiento en este planeta, y en cada periodo procuró un mundo adecuado para sus subproductos. Aparentemente, a la humanidad que avanza rauda en su periodo de destete, le trasmitió durezas y dones, adecuados, brindandole que necesitaría para crecer, madurar y aprehender sutilezas de varia naturaleza.
Somos especie con un exclusivo y prolongado destete, que, junto con un singular intelecto, compleja consciencia, y superior capacidad para comprender, idear y construir lenguajes y realidades, nos ha permitido aprehender profundamente el mundo, pensándonos como el miembro más preciado de la Vida y posicionándonos como especie 'dominante'.
Plocos: “Aun enfrentando el
riesgo de desvanecernos en la oscuridad, nuestro propósito como subproducto
‘preferido’ de la Vida sería transcenderla, o, simplemente preservarla y
expandirla en el universo”
Y en ese posicionamiento el ser humano le ha buscado significado a la vida, ligándolo intrínsecamente a su experiencia, anhelos y búsqueda de sentido. Su concepto de la 'madre cósmica' ha abarcado múltiples definiciones, que van desde entenderla como una fuerza vital universal que transciende la humanidad, pasando por el de energía que explica la existencia de los seres vivos, a simplemente un modo de existir. En cualquier caso, nunca ha cesado en su constante búsqueda de certeza, libertad y paz, arrojándose a un inquisitivo cuestionar sobre las intrincaciones del Ser, Saber y Hacer. Cuestiones que emergen en su intento de comprender su existencia en este mundo.
¿Es meramente la existencia un acto de simplemente ser, o conlleva propósitos definidos?
Es existir simplemente, sin implicarse ni complicarse, o ser más que eso: seres con un destino trazado en las estrellas.
En ese afán por desentrañar el misterio de su existencia, adoptó un mecanismo con el que pretendió organizar el caos inherente a su condición humana. Una tendencia a analizar sus vivencias mediante ciclos repetitivos de medición, desmenuzamiento y categorización, que en cierto sentido lo llevó a valorar su experiencia, a clasificar lo que siente y vive en términos comprensibles. Ineludiblemente, en este desmenuce, el individuo se topó con dualidades fundamentales: el bien y el mal o el ciclo nacer-morir, donde también participó en el eterno juego entre lo imposible y lo posible o se enfrentó con la interacción entre la verdad y lo percibido.
Este mecanismo sucesivamente lo llevó a aceptar estas categorías de opuestos como reales, haciéndolas parte de su experiencia y forma de entender el mundo, aunque en ocasiones se encuentra con que algunas son construcciones mentales, que solo existen para él. Vemos que mientras para el león, matar mientras caza es un acto natural y necesario, para el ser humano puede generar un conflicto moral que en ocasiones lo lleva a calificarlo negativamente. Esto se debe a que proyectamos nuestras propias categorías morales sobre el mundo animal, sin tener en cuenta las diferentes realidades y necesidades de otras especies.
Intrigantemente, en este ejercicio se enfrenta a la paradoja de que, al buscar explicar el todo, limita su comprensión de aquello que es más allá de lo explicable. Por ejemplo, la idea de un propósito en la vida, la noción de que estamos predestinados, sugiere una estructura subyacente al azar, una narrativa cósmica que da sentido a nuestra existencia. Pero también existe la visión más existencialista que postula que la vida no tiene un propósito predeterminado; que simplemente estamos aquí, y la razón de nuestro ser está en la interpretación que hagamos de ella. Esto lleva a la reflexión sobre si nuestra vida tiene significado, si no está guiada por una fuerza externa o, en su lugar, si nosotros somos los arquitectos de ese significado.
El proceso de intentar entender su existencia ha sido un terreno fértil para el conflicto interior. La vida se convierte en una interacción constante entre lo que sabemos, lo que creemos saber y lo que nunca llegamos a comprender completamente. Es este juego, el de medir, organizar y categorizar nuestras experiencias, el que nos da, al menos temporalmente, una sensación de control en medio de lo incierto. Sin embargo, en el fondo, sabemos que la total comprensión o estabilidad absoluta puede ser inalcanzable, y que la verdadera esencia de la vida podría residir precisamente en este espacio entre lo conocido y lo desconocido.
Empero, la constante dualidad en nuestras vidas no solo se limita a estos grandes interrogantes filosóficos, sino que se extiende a nuestra interacción con el mundo, donde debemos decidir cómo afrontar nuestras emociones, nuestras relaciones, y, sobre todo, el tiempo mismo que nos escapa. La tensión entre lo que es y lo que podría ser es, tal vez, uno de los mayores desafíos que enfrentamos como seres humanos.
En fin, categorizando de este modo, se le facilitó tanto el comprender y el construir su existencia, donde no solo encontró dualidades, también dimensiones e ilusiones, que parecen alejarlo de una comprensión integral de la realidad, que puede ser más compleja y fluida de lo que estas dualidades sugieren.
“Más allá de las ideas del bien y el mal, hay un valle. Te encontraré allí. Cuando el alma se recuesta sobre ese césped, el mundo está demasiado lleno para hablar de él. Ideas, lenguaje, hasta el término ‘uno y otro’ pierde todo sentido.” Rumi (1202-1273).
Plocos: Y aún inmersos en la eternidad del momento y del espacio fluyente, no lo aprehendemos. ¿El ser humano no es si transciende las dualidades, dimensiones e ilusiones?
Y fue mi ilusión de comprender esta trama lo que motivó esta composición, intencionada para organizar y documentar conclusiones y facilitarme la ilustración sobre esas sutilezas. Y con ese propósito, mi mente encontró el camino en el estudio minucioso, la reflexión crítica y la iterada revisión de conclusiones.
Finalmente, me sumergí en este ejercicio escrito y me ha servido como catalizador de mis reflexiones y pensamientos, permitiendo que mi conocimiento se mantenga actualizado y evolucionado, y más que una mera colección de palabras, ideas y conceptos; es una exploración sin fin y un desafío a la definición, una danza de conocimiento que parece deliberadamente enredarse en su propia red de 'juegos de palabras', pero no diseñada para oscurecer el pensar, sino para invitar a la constante y reiterada reflexión de lo que se lee; a encontrar el camino a través de la confusión que precede al entendimiento.
Un ejercicio que se me reveló como el modo más eficaz para intentar comprender la Verdad, la Consciencia y la Realidad. Pilares fundamentales de la experiencia humana y su búsqueda de sentido, que existen en perpetua co-creación, entrelazándose en un dinamismo constante, influyéndose y transformándose mutuamente.
Conceptos cuya comprensión es crucial para dilucidar el sentido del vivir, que pueden experimentarse internamente, pero también se conciben como algo que trasciende lo individual, como principios universales o dimensiones de la existencia que nos sobrepasan. Características que de cierta manera han guiado parte del saber humano a un especular hipotético, visualizando estos pilares como 'fuerzas' de la vida. Fuerzas que influyen profundamente en cómo la experimenta y en el significado que le damos. Que lo Impulsan a buscar conocimiento, comprensión y sentido, y que moldean su percepción de él mismo y del mundo.
La acelerada evolución de la consciencia humana, unida a su creciente percepción de la realidad y la verdad, ha facilitado al ser humano una comprensión progresiva y mejorada, tanto de su mundo como del Ser, Saber y Hacer. Su perspectiva se ha trastocado de lo inmediato a lo local, de lo universal a lo dimensional, y aquello que antes parecía inmutable se transmuta a gran velocidad. Pasó de un enfoque simple y lineal a múltiples y complejos enfoques.
Y en ese acelere, la evolución consciente del ser humano no fue lineal ni simple, ha sido compleja, compartimentada y diferenciada. Una evolución diferenciada de las diferentes capas de la consciencia, permitiendo una gradual y desigualada supremacía en la interacción de sus diferentes capas. Su intuición articulada con capas intuitivas y animistas 'mejoradas', le permitió acceder a verdades holísticas —simbólicas, sagradas—, vividas como directas e inmediatas. El desarrollo diferenciado de su consciencia racional, entró en diálogo con estas verdades, analizándolas y cuestionándolas, en ocasiones, viéndolas menos categóricas. Sin embargo, este proceso no las hizo 'esquivas', sino dinámicas —relativas a contextos culturales y subjetivos—, revelando que lo intuitivo y lo racional no se excluyen, sino que coexisten como lenguajes complementarios de la experiencia humana.
La consciencia pareció superar una fase predominantemente instintiva,
rodando a una más intuitiva y animista, con verdades absolutas y directas, y al
ser refractadas por la racionalidad, permitiendo ambigüedad, deslizándose a verdades
relativas. Hoy se pregunta si alcanzará la Verdad o, sí en el acelere
consciente se convencerá que será inaprensible.
Verdades qué parecen haber evolucionado de explicaciones míticas y religiosas, con menos espacio para la duda o la interpretación individual, conviven con enfoques más racionales y científicos, que abrazan la incertidumbre y la ambigüedad.
Desde los inicios humanos, la fe ha sido la base fundamental en su búsqueda de la Verdad. Empero, las creencias religiosas, consideradas una verdad última: verdades fundamentales que guían la vida y ofrecen significado, coexisten entre múltiples sistemas de creencias que son internamente coherentes, pero en ocasiones contradictorios entre sí. Sin embargo, independientemente de su validez, objetiva o subjetiva, la religión puede proporcionar un profundo sentido de significado, propósito y comunidad para sus seguidores.
La ciencia, gradual y paralelamente viene enunciado verdades, pero sin erseapado de la ambigüedad e incoherencia. Con el desarrollo de la filosofía y la ciencia, surgieron múltiples perspectivas y enfoques para comprender la realidad, conduciendo hacia una mayor conciencia de la complejidad y la relatividad de la verdad. Por ejemplo, la noción de una verdad relativa alineada con perspectivas postmodernas y constructivistas, que enfatizan la influencia del contexto y la perspectiva individual en la construcción del conocimiento.
La ciencia en esa tarea, aparente y mayoritariamente, se ha enfocado en ser descriptiva: el qué, cuándo, cómo y porqué de las cosas y fenómenos. La fe en el para qué: su propósito.
Y aun cuando el ser humano ha evolucionado y existe inmerso y consciente en la Realidad y la Verdad, manifiesta una dificultad inherente para comprenderlas. Su percepción está influenciada por sesgos subjetivos, y su comprensión de la realidad siempre ha sido limitada: parcial, fragmentada, compartimentada y/o filtrada. Tiene serias limitaciones en su percepción y cognición, que junto con la complejidad de la Realidad han ralentizado su compresión de la Verdad.
Dentro de las consecuencias de esas limitaciones, se revela la confrontación entre la verdad que el individuo internaliza y experimenta y la realidad externa. Una verdad que podríamos definirla como 'verdad humana', interpretándose como una construcción psíquica sin que necesariamente corresponda a la verdad absoluta.
Pero el individuo entiende que la verdad es una fuerza vital que da forma a su experiencia y satisface sus necesidades esenciales. Entonces al descubrir 'verdades humanas' las visualiza como intentos por organizar y dar sentido a la compleja realidad. Aunque algunos podrían visualizarlas como el resultado de limitaciones diseñadas para mantenernos en la oscuridad, y otros, como un esfuerzo de encontrar confort y certeza, como mecanismo de defensa, ante la angustia que podría generar la incertidumbre y la ambigüedad de la verdad absoluta.
En cualquier caso, el ser humano parece aferrarse a verdades relativas buscando seguridad psíquica.
El saber humano entretiene múltiples nociones de la verdad que trasmiten esa complejidad conceptual. Encontramos visiones absolutistas como la ideal y la correspondiente, que presuponen e incorporan un orden de realidad independiente de la conciencia o la historia humana. Otras como las coherente, intersubjetiva, subjetivo-existencial y la pragmática, que mitigan la esencia de la verdad al filtrarlas a través de la individuación, historicidad y contextualidad.
Y mientras la fe intenta mostrar el propósito de la verdad,
la ciencia progresivamente nos acerca a una comprensión más completa de la
realidad, exigiendo un conocimiento pleno de esa verdad. Para muchos, pareciera
que la fe y la ciencia son la esperanza de alcanzar la Verdad, que, aun cuando
no la distinguimos en la lejanía, ya no la sentimos tan inalcanzable.
Plocos: “Si la fe y la ciencia son los cimientos para la casa humana, la filosofía y el arte son la estructura donde su espíritu habita, se cuestiona y expresa.”
En fin, en esa tarea, y descartando en que dimensión se mide la verdad, con cada nueva que se descubre no necesariamente se invalidan o reemplazan las anteriores, muchas veces se refinan: complementan, enriquecen o recontextualizan. Las verdades preexistentes que se afirman, articulan o armonizan con las nuevas, crean un tejido de conocimiento cada vez más complejo y profundo...............................................................
(1) Vida Terráquea: Fenómeno manifestado en el planeta Tierra, con gran diversidad
de formas, características, cualidades y calidades, abarcando desde lo
biológico (como la capacidad de reproducción y adaptación), lo filosófico (como
la búsqueda de sentido y la experiencia de la consciencia) hasta lo espiritual
(como la conexión con una dimensión trascendente o la búsqueda de la unidad).